Ansu Fati ya mira definitivamente hacia adelante. Quince años después de llegar al Barça como un niño, el delantero ha cerrado una etapa que estuvo marcada por la ilusión de convertirse en una de las grandes estrellas del fútbol mundial, pero también por una grave lesión que condicionó su trayectoria. Ahora, ya como jugador propiedad del Mónaco tras el pago de 11 millones de euros, el hispanoguineano quiere recuperar la continuidad que le ha faltado durante los últimos años.