Lanzar un penalti decisivo no es tarea apta para cualquiera. Menos, para un chico de 18 años. Un error podía dejar fuera a su país de una cita tan imponente como un Mundial. Pese a ello, el protagonista de este artículo no falló, lo marcó y mantuvo vivo el sueño estar en Estados Unidos, México y Canadá. Por algo es uno de los extremos más prometedores del mundo.