La federación italiana ha vivido en los últimos cinco días los momentos más intensos que ha tenido en años. La selección llevaba sin entrenador fijo varios meses tras la dimisión de Gattuso al no conseguir la clasificación para el Mundial. Después de sondear distintos nombres, el viernes por la mañana se conocía que el favorito para hacerse con el puesto, Pep Guardiola, rechazaba la propuesta.