Italia continúa digeriendo la enésima debacle de su selección. En un país donde el fútbol es algo más que religión, la ausencia de la 'Azzurra' por tercera vez consecutiva de una cita mundialista ha abierto el debate a un cambio de modelo en las estructuras federativas, cuestionando desde los cimientos a un equipo que acumula sinsabores en los últimos años.