El golpe volvió a ser durísimo. Italia, cuatro veces campeona del mundo, quedó fuera de un Mundial por tercera edición consecutiva tras caer en Bosnia en la tanda de penaltis. Un fracaso histórico que se suma a las ausencias de 2018 y 2022 y que confirma una crisis estructural en la Nazionale, incapaz de recuperar el pulso competitivo desde hace más de una década. La eliminación ha provocado un terremoto inmediato en el país, donde el fútbol sigue siendo una cuestión de Estado.