Qué complicado es digerir una eliminación en un Mundial, sobre todo cuando solo te separan dos victorias de tocar la gloria y levantar el trofeo más importante de este deporte. Que se lo pregunten a los franceses, que ya se veían saboreando la gloria eterna, pero acabaron sucumbiendo ante una España pletórica, un equipo al que resultó prácticamente imposible meterle mano.