Jorge Alastuey (Zaragoza, 2003) tiene claro cómo y dónde quiere estar. Que a sus 22 años se haya convertido en una especie de trotamundos le ha sentado de fábula para crecer, madurar y, sobre todo, perder el miedo a salir de su zona de confort. Para él, "el fútbol es una maratón y lo bonito que tiene es que nunca sabes cuál va a ser el próximo movimiento". Y razón no le falta: a veces es necesario dar un paso atrás para dar dos hacia delante.